martes, noviembre 14, 2006

Victorian Fantasy (III): La nueva Alemania

La nueva Unión de Estados Alemanes surgida tras el conflicto franco-prusiano continúa su desarrollo de la tecnología militar y, aunque se mantiene expectante, no abandona su idea de crear un gran Imperio Alemán. Eso si, el Rey Guillermo de Prusia, presidente de la unión, y su mano derecha, el jefe del estado mayor General Otto Von Bismarck tienen bien aprendida la lección y saben que un enfrentamiento directo no es la vía para conseguir su propósito. Por ello, han creado en los últimos tiempos dos organizaciones que de forma más “sutil” han de garantizar la hegemonía germánica en el futuro. Estas organizaciones son la Agencia Estatal de Seguridad y el Gabinete de Investigaciones Neocientíficas.

La Agencia Estatal de Seguridad (Staatliche Sicherheitsagentur) puede considerarse, pese a su corta historia, como el servicio secreto mejor organizado y más avanzado de la vieja Europa. Utilizando los más sofisticados métodos estadísticos y de proceso de datos, la agencia ha desarrollado una gigantesca base de datos de información. Al frente de su gestión se encuentra el brillante Herman Hollerith, que pese a ser nacido en EEUU, ha vuelto a la madre patria para poner sus maquinas de calculo al servicio de la agencia. Hollerith es el director tecnológico de la Agencia, pero en el plano operativo el máximo responsable es Karl Ruprect Kroenen un joven y brillante oficial perteneciente a una de las más nobles familias de Baviera. Kroenen ha conseguido convertir a la Agencia en un mecanismo de relojería. Su extensa red de agentes e informadores extiende sus tentáculos por toda Europa, recabando cualquier información que pueda ser útil a la causa de la gran Alemania, sin vacilar a la hora de secuestrar, torturar o asesinar a cualquiera que se ponga en su camino. A pesar de sus métodos expeditivos, los agentes de Kroenen son muy cuidadosos y hasta ahora no ha habido forma de demostrar la autoría de la SSA (como es conocida) en los sucesos en los que se sospecha de ella. Sin embargo, su nombre empieza a causar pánico entre las gentes del viejo continente.


Por su parte, el Gabinete de de Investigaciones Neocientíficas tiene unos fines menos evidentes. En un principio el Gabinete fue creado para promover la investigación en los nuevos campos de la ciencia surgidos en este siglo. Disciplinas como la frenología, la eugenesia o la criptozoología son campo de estudio dentro del Gabinete y sus investigadores reciben cuantiosas becas con las que proseguir su labor científica. Pero aunque la imagen de puertas para afuera sea la de un idílico centro del saber, esta institución esconde algunos secretos que helarían la sangre a más de uno. El Gabinete no desecha ningún área de estudio, puesto que su verdadera misión es la de realizar cualquier tipo de descubrimiento que pueda resultar valioso para los intereses germánicos.


Es por ello que a menudo se ha visto mezclado con asuntos más cercanos al ocultismo que a la propia ciencia. Se habla de expediciones al Tibet, extraños rituales medievales, antiguos volúmenes sobre alquimia y brujería que son estudiados una y otra vez por los expertos del Gabinete. Incluso hay rumores de terribles experimentos con animales y seres humanos en las dependencias del Gabinete en Berlín.

Por supuesto, nadie a sido testigo de dichas actividades y de cara al resto del mundo el Gabinete es la muestra del progreso científico y tecnológico de la Unión de Estados Alemanes y su director, el Dr. Víctor Frankestein, un ejemplo para la comunidad científica.